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¿Para qué sirve la inteligencia emocional?

¿Notas que tus emociones te dominan o las controlas tú? ¿Tomas decisiones incorrectas bajo los efectos de una emoción intensa? ¿Alguna vez te has sentido “secuestrado” por una emoción muy fuerte? ¿Tus emociones te impiden pensar y actuar con claridad? Si te reconoces en alguno de estos casos, te animo a que sigas leyendo este post, donde te contaremos para qué sirve la inteligencia emocional y cómo puedes comenzar a desarrollarla para que puedas vivir una vida más plena y feliz.

¿Qué es la inteligencia emocional?

Cuando hablamos de inteligencia emocional nos estamos refiriendo al conjunto de habilidades y capacidades psicológicas que nos ayudan a comprender y actuar en función de las emociones, tanto propias como ajenas.

Podemos distinguir dos tipos de inteligencia emocional:

  • Inteligencia intrapersonal: es aquella que nos ayuda a comprender las emociones propias de manera que nuestro comportamiento y forma de reaccionar ante cualquier situación sea lo más apropiada posible. Una buena gestión emocional nos ayudará a tomar decisiones de manera serena y efectiva.
  • Inteligencia interpersonal: es aquella que nos ayuda a percibir y comprender las emociones del otro y que, por tanto, nos capacita para reaccionar ante estas, teniendo en cuenta el estado emocional de la persona.

La inteligencia emocional nos ayudará a entender la manera más correcta y efectiva de influir sobre nuestras emociones, teniendo en cuenta también los estados emocionales de los demás, de manera que nuestras estrategias de adaptación al medio sean lo más fáciles y adecuadas posibles.

¿Para qué sirve la inteligencia emocional?

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Se ha demostrado que entender para qué sirve la inteligencia emocional es imprescindible en cualquier ámbito de nuestra vida. Hasta hace unos años, solo se tenía en cuenta la inteligencia cognitiva y racional, obviando la importancia que las emociones, tanto propias como ajenas, tenían a la hora de tomar decisiones o gestionar conflictos.

No sería hasta 1998 que surge el concepto de inteligencia emocional, cuando el psicólogo Howard Gardner desarrolla la teoría de las Inteligencias Múltiples, poniendo el énfasis en la poca fiabilidad de los test de coeficiente intelectual, ya que estos solo miden la capacidad cognitiva y racional, olvidándose del resto.

Sin embargo, fue el psicólogo Daniel Goleman quien, en 1995, por medio de su libro “inteligencia emocional” ayudó en la difusión de esta entre la población. Goleman nos indica que la inteligencia emocional está integrada por las siguientes habilidades:

1.- Autoconocimiento emocional. Es decir, el reconocimiento de nuestros propios sentimientos y emociones y cómo estos nos influyen. Es importante tenerlo en cuenta pues en función de cómo sean estos tomaremos unas decisiones u otras.

2.- Autocontrol emocional. Este nos ayuda a reflexionar y dominar tanto nuestros sentimientos como emociones, de manera que podamos utilizar los aspectos positivos de estas, sin dejarnos llevar por los negativos. Un buen autocontrol nos ayudará a poner el foco de atención siempre en los aspectos positivos de nuestras emociones, para que estas sean aliadas y no enemigas.

3.- Automotivación. Esta es importante a la hora de conseguir nuestros objetivos y metas. Teniendo cierto grado de iniciativa y optimismo, la motivación será uno de los motores de arranque que, junto con la proactividad y el tesón, nos ayudará a vencer esos obstáculos basados en el miedo o la incertidumbre, acercándonos a la consecución de esas metas.

4.- Empatía. La importancia de la empatía, es decir, del reconocimiento de las emociones y sentimientos en los demás, sabiendo interpretar estos en su lenguaje no verbal, será lo que nos ayudará a crear vínculos más eficientes y estrechos con aquellos con quienes nos relacionamos. Las personas empáticas suelen ser las que tienen mayores habilidades relacionadas con la Inteligencia emocional.

5.- Relaciones interpersonales. Se refiere a las habilidades sociales y a la importancia que estas tienen en nuestra felicidad personal e incluso en nuestro éxito profesional, pues no es solo importante saber comunicarse y relacionarse con personas que nos resulten agradables y cercanas, sino también con aquellas que nos resulten poco simpáticas.

Beneficios de la inteligencia emocional

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A lo largo de los últimos años, se ha demostrado cómo la inteligencia emocional es determinante a la hora de conseguir el éxito en todas las áreas de nuestra vida, puesto que la combinación entre esta y la inteligencia cognitiva, mejoran el rendimiento y la toma de decisiones.

De esta manera, podemos resaltar que esas personas cuyo dominio emocional está más desarrollado que en otras, tendrán más herramientas para triunfar en la vida a todos los niveles, tanto emocional como profesionalmente.

Por este motivo, si nos preguntamos para qué sirve la inteligencia emocional, esta puede tener en nuestro día a día un papel fundamental. Como ejemplo, basta recordar cómo esta nos influye en cuestiones tales como la gestión de una discusión familiar (siendo o no capaces de empatizar con los sentimientos del otro), o en la toma de decisiones tan sencillas como la adquisición de un artículo de consumo, etc.

En cuanto a para qué sirve la inteligencia emocional en el ámbito profesional, hoy en día la mayoría de las empresas invierten grandes cantidades en formar a sus empleados en esta habilidad, pues han comprendido que una de las claves del éxito comercial radica en la manera en que estos sean capaces de reconocer y gestionar sus emociones y las de sus clientes a la hora de llegar a un acuerdo comercial.

Debido a esto, en los procesos de selección de personal, las empresas se enfocan cada vez más en la forma en que un candidato es capaz de afrontar y reaccionar a situaciones de fuerte estrés, pues esta determinará su capacidad de gestionar las emociones en momentos de incomodidad.

Sea como fuere, tener una buena inteligencia emocional, es decir, tener la capacidad de saber percibir nuestras emociones y comprenderlas para manejarlas de la manera más correcta, nos permitirá utilizarlas de forma que tanto nuestras tomas de decisiones como las relaciones que establezcamos, se construyan de manera equilibrada.

¿Se puede aprender o formar nuestra inteligencia emocional?

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Hasta hace unos años, la inteligencia emocional no se tenía apenas en cuenta a la hora de educar a las personas, no se hacía hincapié en el reconocimiento de las emociones y aún menos en las reacciones físicas que las acompañan, y se primaba más en fomentar y desarrollar la inteligencia cognitiva y racional.

Con el tiempo, ha quedado demostrado que este modelo de educación en muchas ocasiones llevaba al fracaso, pues existe baja correlación entre la inteligencia clásica y la inteligencia emocional, siendo esta última más efectiva a la hora de lograr resultados.

De esta manera, es posible que una persona con una alta capacidad cognitiva, pero sin habilidades emocionales, pueda fracasar en muchas áreas de su vida, sin embargo, se ha demostrado que una persona con grandes habilidades sociales, posiblemente logre triunfar en casi todas ellas.

La inteligencia emocional puede desarrollarse a lo largo de la vida, pues está compuesta de una serie de competencias que no solo son inherentes a la persona, por este motivo, pueden trabajarse y adquirirse con bastante facilidad.

Para ello, te compartimos 10 puntos clave que te pueden ayudar a desarrollar y aumentar tu inteligencia emocional y entender para qué sirve:

  1. Reflexiona sobre lo que sientes, trata de averiguar la causa de tus emociones.
  2. No niegues tus sentimientos, reconócelos y acéptalos como algo natural, entendiendo que ninguna emoción es mala y que lo importante es gestionar cómo se expresan.
  3. Reconoce tus potenciales, así como tus límites, esto te ayuda a reforzar tu autoconfianza y autoconocimiento.
  4. Acepta y adáptate a los cambios, ve en ellos una oportunidad para crear algo nuevo.
  5. Presta atención a los sentimientos ajenos, ayuda a la persona a expresarlos de manera asertiva. Esto les ayudará a percibirte como una persona empática y digna de confianza.
  6. Busca motivación en los pequeños detalles a la hora de llevar a cabo cualquier reto.
  7. No juzgues nunca a las personas, si has de hacer una crítica, que esta siempre sea constructiva.
  8. Intenta reconocer y delimitar la emoción o el sentimiento de la forma más concreta posible, esto te ayudará a entender cómo te sientes y a actuar de la manera más saludable posible.
  9. Aumenta tu diccionario emocional. Escribe sobre lo que sientas, esto te ayudará no solo a reconocer tus emociones, sino que aumentará el conocimiento sobre las mismas y las reacciones que las acompañan.
  10. Busca apoyo o formación profesional por medio de cursos o talleres sobre para qué sirve la inteligencia emocional.

Si tu intención es seguir indagando, formándote y trabajando en tu desarrollo personal, entrenar tu inteligencia emocional es un paso muy acertado, en Develand Academia podemos apoyarte con nuestro curso online Experto en Emociones.

Aprenderás no sólo a reconocer tus emociones, sino también a identificar de dónde provienen, cuál es el mensaje que te traen y qué respuesta es la más efectiva para gestionarlas. De esta manera fortalecerás tu conciencia emocional, logrando una eficiente gestión inteligente de tus emociones, así como las de las personas que te rodean.

Porque pocas cosas hay tan gratificantes como el recorrer el camino al autoconocimiento fortaleciendo tu inteligencia emocional, siendo capaz de percibir, comprender y gestionar mejor lo que sientes, para que todas relaciones que establezcas, así como cada una de las decisiones que tomes en tu vida, sean fruto de una gestión emocional sana, generando en ti, la tan anhelada felicidad emocional.

Inteligencia emocional en el trabajo

¿Has sentido alguna vez frustración en tu trabajo? ¿No sabes cómo relacionarte con tus compañeros? ¿Sientes que no puedes gestionar tu frustración cuando las actividades no salen como quieres? Si te encuentras en una situación similar, te animo a que sigas leyendo, en este artículo encontrarás información sencilla para conocer la inteligencia emocional en el trabajo,así como una serie de consejos que te ayudarán a gestionar lo que sientes en tu día a día.

¿Qué es la inteligencia emocional y en qué consiste?

Cuando hablamos de inteligencia emocional nos estamos refiriendo al conjunto de habilidades y capacidades psicológicas que nos ayudan a comprender y actuar en función de las emociones, tanto de las propias como de las ajenas.

Teniendo una alta inteligencia emocional te resultará más sencillo actuar correctamente sobre tus emociones, y al tener también en cuenta las de los demás, serás capaz de generar estrategias de adaptación lo más fáciles y adecuadas posibles ante cualquier entorno o circunstancia.

En 1998, Daniel Goleman y un equipo de industriales, investigaron las diferencias entre trabajadores brillantes y comunes. Descubrieron que los primeros tenían la capacidad de observar y manejar tanto sus emociones como las ajenas. Al hacerlo, generaban empatía, usando esta información para manejar sus relaciones interpersonales, mejorando con ello el ambiente laboral.

De la misma manera, la neurociencia ha descubierto que nuestro cerebro está diseñado para ser seres sociales, siendo este el motivo por el que podemos influir en la mente de los demás y viceversa, lo que terminará influyendo en nuestro comportamiento laboral, siendo o no capaces de controlar nuestros impulsos sociales, favorecer nuestro optimismo, etc.

Se ha demostrado que, en el ámbito laboral, ayudar a las personas a entender sus emociones, fortaleciendo sus habilidades de regulación emocional, contribuye positivamente al éxito profesional, pues no solo te hace más competitivo/a, sino que también te ayuda a disfrutar del trabajo a pesar de los cambios y las demandas de mayor exigencia.

Se ha observado también que las personas en puestos de gerencia se benefician de la inteligencia emocional en el trabajo, ya que les permite ayudar a sus subordinados a controlar el estrés y otras emociones negativas por las que puedan estar pasando. De la misma manera, son capaces de motivar a equipos cuando se enfrentan a proyectos complicados.

Esto genera un clima de confianza en el entorno laboral que favorece, en gran medida, a que el desarrollo de estos proyectos se realice con más colaboración entre los trabajadores, lo que también hace posible que los conflictos a los que deban enfrentarse se solucionen de manera rápida y eficaz.

Por el contrario, aquellos que no soportan la presión reaccionan de mal humor, inclusive con accesos de cólera, y sobretodo si esto ocurre en una posición de poder, puede darse el caso de incurrir en el abuso o desmotivación a sus empleados. Por eso es importante trabajar la inteligencia emocional, ya que, al adquirirla, se regulan los estados emocionales, actuando con templanza.

En el momento distópico en el que nos encontramos, en el que la convulsión personal y laboral está más presente que nunca, tener una buena gestión de inteligencia emocional en el trabajo se hace aún más necesaria. Por ello, adquirir hábitos sanos en el desarrollo de nuestras funciones laborales nos ayudará a eliminar ese estrés generado por las circunstancias actuales, los constantes cambios, la incertidumbre y la aceleración constante del ritmo de vida.

Claves para trabajar la inteligencia emocional en el trabajo

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Dentro de la inteligencia emocional podemos destacar cuatro áreas, sobre las que podremos trabajar de manera sencilla para reforzar nuestra mejora laboral:

Lenguaje emocional

Tiene que ver con la amplitud de vocabulario emocional, de las palabras de que disponemos para expresar verbalmente o por escrito los sentimientos o sensaciones que tenemos en determinados momentos.

Es importante reconocer las sensaciones que experimenta tu cuerpo ante cada emoción (por ejemplo: con la ira tu rostro se enrojece, te aumenta la aceleración cardiaca, la sudoración), conociendo estas sensaciones podrás usar la información para autorregular este estado emocional y que no te influya en una toma de decisión o acción inmediata.

Una buena manera de desarrollar esta área sería, una vez reconozcas qué emoción es, escribir sobre ella, atendiendo a las reacciones físicas que le acompañan, cuanta más información seas capaz de percibir y describir, más fácil te resultará actuar sobre ella para contrarrestar sus efectos siendo, inclusive, capaz de bloquearla.

Control de impulsos

Se refiere a la autorregulación emocional, asociada con la habilidad que tenemos para serenarnos cuando algo nos altera, pues de esta manera seremos capaces de pensar de forma objetiva.

Este control se puede obtener practicando con frecuencia la habilidad de cambiar tus estados emocionales, autorregulando e inclusive siendo capaz de bloquear aquellos que te alteran.

Una forma sencilla de llevarla a cabo es mediante la respiración. Para ello, cierra por unos instantes los ojos y concéntrate en esta, en cada inhalación y exhalación, esto te ayudará a calmar el flujo de pensamientos asociados a esa emoción, siendo capaz de restarle importancia e, inclusive, de cambiarla por otra que te ayude a controlar tus impulsos.

Revelación emocional

Esta es la capacidad de algunas personas de exteriorizar y poder expresar, oralmente o por escrito, el efecto que causan sus estados emocionales tanto en su mente como en su organismo.

Existe la falsa creencia de que un conflicto se cierra o desaparece si no se habla sobre él. La realidad es que no hacerlo genera estados de estrés que afectarán negativamente tanto en la persona que lo padece como a su entorno profesional.

Cuando restas o quitas importancia a los problemas y a sus manifestaciones físicas entras en lo que se denomina “inhibición activa”, un proceso que te lleva a un estado de desgaste físico y psicológico que afectará a tu comportamiento como trabajador, influyendo negativamente en tu rendimiento laboral y al propio clima de trabajo.

Una buena manera de trabajar esto es verbalizar lo que te ocurre, siempre de manera respetuosa y asertiva ya que, posiblemente, la persona con la que estás en conflicto sienta algo similar a lo que estás sintiendo tú. Expresándole tus sentimientos, le das a él o ella la opción de hacer lo mismo, lo que genera un clima de confianza y respeto.

Adaptación emocional

Es la capacidad de discernir y superar una situación negativa o adversa mediante estímulos de afrontamiento adaptativos que permitan una asimilación de las situaciones. Estos estímulos son psicológicos, cognoscitivos, conductuales y/o emocionales.

Esta adaptación en el entorno profesional es importante, pues es muy habitual tener que enfrentarse a situaciones de estrés generadas por motivos tales como la exigencia en los rendimientos, cambios del entorno laboral, falta de comunicación entre compañeros, etc.

Una de las maneras en que podemos llevarlo a cabo es considerando qué factores nos están influyendo para que nuestras emociones entren en juego. Si son circunstancias en las que tengamos algún control (por ejemplo, mala comunicación con el jefe) o si, por el contrario, escapan a este (por ejemplo, un cambio de departamento dentro de la misma empresa).

En el primer caso, por ejemplo, podríamos analizar qué motivos nos llevan a esa falta de comunicación, qué emociones te invaden al tener que enfrentarte a una conversación con él. Qué comportamiento se deriva de esas emociones que sientes, revisando si hay algo que puedas hacer para eliminar estos, de manera que tu comportamiento ayude a una mejor comunicación con tu superior.

Por qué y cómo podemos aplicar la inteligencia emocional en el trabajo

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En un mundo cada vez más incierto, en el que el auge de la competencia, así como otros factores externos, han llevado a un cambio significativo en el ámbito organizacional, se ha reconocido la importancia de las emociones en la vida laboral del individuo, pues las investigaciones nos demuestran que la inteligencia emocional en el trabajo es un factor influyente en su efectividad.

El efecto de la inteligencia emocional no se limita al mayor rendimiento obtenido, sino que se percibe también que su influencia se extiende a la satisfacción de las personas en su trabajo y, como consecuencia, se encuentran más propensos al cambio y a su propio compromiso con la organización.

Desde hace ya unos años las grandes empresas han empezado a comprender que uno de sus mayores valores lo compone el capital humano, por este motivo cada vez invierten más recursos en formar a sus empleados, incluyendo en esta formación cursos sobre inteligencia emocional lo que revaloriza notablemente el valor de la empresa.

Hoy en día en el ámbito laboral, se tiene en cuenta también otros factores diferentes a la formación o experiencia del trabajador, valorándose notablemente la forma de relacionarse con los demás, papel en el que la inteligencia emocional en el trabajo es importante, pues las relaciones intrapersonales entre los miembros de una empresa son la base del éxito de esta.

De la misma manera, ha quedado demostrado que la inteligencia emocional en el trabajo aplicada al liderazgo, al trabajo grupal y al desarrollo de carreras profesionales ha posibilitado que la vida laboral de las personas mejore notablemente.

Cuando trabajamos nuestra inteligencia emocional, trabajamos estas habilidades:

  1. Observación y evaluación de las emociones, tanto de las propias como las ajenas.

Esto te ayudará a comprender cómo se sienten los demás, actuando o no en función de los estados emocionales de cada uno. Buscando el mejor momento para ello, pues enfrentarse a un desafío o tomar una decisión cuando alguna de las personas implicadas está invadida por una fuerte emoción puede generar conflictos.

  1. Regulación de las emociones.

Aprendiendo a rebajar el nivel de lo que sientes, incluso consiguiendo hacerla desaparecer, tus tomas de decisiones o tu resolución a un conflicto, no estarán influenciadas por los sentimientos que esta te genere.

  1. Capacidad de saber expresarlas oportunamente.

Habla sobre ellas, busca la manera de expresar qué y cómo te hace sentir esa emoción, de esta manera no solo serás capaz de analizarlas desde otra perspectiva, sino que, al compartirlas con el resto de las personas, obtendrás otro punto de vista, al mismo tiempo que los animará a ellos a expresar las suyas.

  1. Facilidad para saber compartir las dificultades de manera correcta y oportuna.

Cuando al enfrentarte a una dificultad eres capaz de expresarlo con las personas de tu entorno laboral, no sólo mejoras la comunicación, sino que creas un clima de confianza y colaboración, al aportar distintos puntos de vista y soluciones.

  1. Adquisición de un estilo de afrontamiento adaptativo.

Esto te ayudará a manejar el estrés por medio de estrategias de afrontamiento activo, planificación, reevaluación positiva y aceptación.

  1. Capacidad para mantener elevada la motivación.

Ser capaces de reconocer y trabajar tus emociones, te llevará a utilizar la parte positiva de todas ellas, lo que potenciará tu percepción del valor del trabajo.

  1. Perseverancia a la hora de trabajar en el logro de una meta.

Cuando tus emociones están equilibradas, tu forma de ver los retos se presenta de manera realista, lo que te ayuda a afrontarlos con mejor ánimo, no dejando que los posibles obstáculos te desmotiven y lleven a abandonar estas metas.

Hay que tener en cuenta que, en el ámbito laboral, no solo es importante la capacidad intelectual y la destreza técnica, sino que hay que dominar también otro tipo de habilidades, y aquí es donde entra en juego la inteligencia emocional en el trabajo, pues es gracias a esta se posibilita que el trabajo, tanto individual como en equipo, pueda ser óptimo.

Si ti te interesa comenzar tu desarrollo en inteligencia emocional, y crees que será beneficiosa para tu vida laboral, si tienes a tu cargo un equipo de personas y quieres potenciar su valor humano, si acabas de acceder a un puesto de responsabilidad y deseas que en tu liderazgo prime la inteligencia emocional, en Develand Academia podemos apoyarte con nuestro curso online Experto en Emociones.

En él encontrarás las herramientas que te ayudarán no solo a reconocer tus emociones, sino que serás capaz de identificar de dónde provienen, qué mensaje te traen y cuál será la respuesta más efectiva para gestionarla.

Porque siempre se ha dicho que el valor más importante de una empresa está en las personas.  Las personas somos seres emocionales y al comprender tus emociones y las de otros, llevarás tu éxito profesional un paso más allá, creciendo en inteligencia emocional, estableciendo relaciones profesionales más sanas y duraderas, recuperando la ilusión y pasión por tu trabajo, lo que sin duda redundará en una mayor felicidad a todos los niveles y en todas las áreas de tu vida.

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LAS ZAPATILLAS por Raquel Trenado Alcantara

¿De qué me doy cuenta?


Quizá todo el mundo ya sepa esto, pero… ¿por qué nos cuesta tanto darnos cuenta? Llévatelo a cualquier área de tu vida, y mira si te pasa lo mismo.

¿Cómo puede ser que algo a lo que amas tanto te pueda hacer tanto daño? Eso me pasó a mí con mis zapatillas de estar por casa….


Barcelona, verano de 2007. Me enamoré de las zapatillas más feas del paseo, de un naranja chillón que me han acompañado hasta el día de hoy, 13 de febrero de 2021. 

¡¡Guauuu…!! 14 años para algo que es recomendable cambiar a menudo… Yo ahora hablo de mis zapatillas, de nada más… pero si busco a lo largo de toda mi vida podría extrapolarlo y tendría el mismo significado en un montón de cosas.


Desde pequeña me han acostumbrado a andar con zapatillas. En otras familias se anda descalzo… o con calcetines de esos que tienen agarre en la planta…. En la mía, todos teníamos unas zapatillas. Además, era obligatorio ponérselas porque si no te podía entrar reuma, o ponerte malo de la garganta…o coger una pulmonía… pfffff y vete tú a saber qué más enfermedades podías contraer por ir sin zapatillas…. Mamá no nos dejaba ir descalzos… y a mí me parecía bien… De hecho, era lo que tenía que ser. 


Toda la vida me ha puesto muy nerviosa ver a las personas descalzas, sin zapatillas…he regañado a unos cuantos niños y adultos para que no anduvieran descalzos a mi alrededor, intentando convencerles de aquello en lo que yo creía. Estas son el tipo de creencias o convicciones que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida. No necesitamos comprobarlo o vivirlo… con que nos lo digan nuestros padres es suficiente para hacerlo tuyo.


Llevo toda mi vida viviendo desde la enfermedad y bueno… ya me gustaría poder echarle la culpa de ello a las zapatillas de estar por casa… pero muy a mi pesar, ellas no son las responsables. La única responsable soy yo…. Cuando no te das el permiso de conocerte… de quererte… de amarte… de quedarte con las cosas que te hacen reír y desechar todo lo que te hace llorar… cuando no te atreves a ir a por tus sueños o vives en los sueños de los demás…cuando no cuestionas las cosas…cuando por miedo no te atreves… cuando no te perdonas y te culpas… cuando no perdonas y culpas a los demás… cuando juzgas… te expones a vivir en una vida desde la escasez emocional, y créeme, no importan los títulos, las casas, los coches, el dinero…. Nada importa si no tienes una buena inteligencia emocional.


¿Os podéis creer que con el simple gesto de tirar las zapatillas a la basura se me ha quitado automáticamente un dolor de cadera que me acompañaba durante años?


Una vez más el Universo me muestra que con un mínimo movimiento que hagas en tu sistema, todo cambia.

Hoy entiendo que a veces buscamos la solución a nuestros problemas queriendo cambiar toda una vida entera. De repente, dejamos nuestro trabajo, nuestra pareja, algunos amigos quedan en el camino, te cambias de ciudad…Todo esto está muy bien si es lo que realmente deseas…. Pero ni siquiera eso te garantizara la felicidad. Empieza siempre por las pequeñas cosas y tira primero tus viejas zapatillas y sólo entonces, cuando no tengas más zapatillas que tirar, será hora de deshacerse de todo lo demás, de aquello que te estanca y que no te permite volar.

¿Y tú? 

¿De qué te das cuenta?

¿Has tirado ya tus viejas zapatillas? 

¿Te atreves a andar sin ellas?

Mueve tu sistema y cambia tu mundo.


Raquel Trenado Alcantara

Coach Graduada de Develand Academia

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Ciudad del desarrollo personal y profesional

Máster propio universitario UNIVERSIDAD DE NEBRIJA

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