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Ciudad del desarrollo personal y profesional
grupo de compañeros compartiendo emociones

¿PUEDO GESTIONAR MIS EMOCIONES?

¿Cuántas veces, en tu día a día, has sido consciente de que tus actos y decisiones, las tomabas en función de las emociones que predominaban en ti en ese momento?

Aunque no llegas a ser consciente de ello, casi siempre que tomas una decisión o eliges la actividad que vas a realizar, lo haces en función de la emoción que estés sintiendo en ese instante. Por eso, conocer estas emociones y la manera en que te determinan, es fundamental para que tu vida sea, realmente, la vida plena que tú quieres tener.

En este artículo te contamos un poco más sobre las emociones, y cómo estas acaban teniendo esa influencia tan importante en tu vida.

¿PARA QUÉ SIRVEN LAS EMOCIONES?

 Antes de entrar a explicar qué función tienen las emociones en nuestra vida, debes tener claro qué es una emoción.

La RAE define la emoción como una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.

Es importante diferenciar entre una emoción, un sentimiento y un estado de ánimo. Las dos características que más las diferencian son: la intensidad y la duración:

  •  La emoción tiene una mayor intensidad y menor duración. Son reacciones fisiológicas y psicológicas que surgen como consecuencia de algunos estímulos, estos pueden ser internos o externos.
  •  El sentimiento, por el contrario, tiene una duración mayor pero su intensidad es más baja. Surge como consecuencia de una emoción, tras la valoración consciente que hacemos de esta.
  • Estado de ánimo. Cuando un sentimiento se prolonga en el tiempo, acaba convirtiéndose en un estado de ánimo.

Los expertos coinciden en que hay una serie de emociones básicas que, al ser inherentes al ser humano, se experimentan por todas las personas, con independencia del lugar de origen o de la cultura de cada uno, puesto que aparecen durante el desarrollo natural de las personas.

Estas seis emociones básicas o primarias tienen una función claramente adaptativa, que te preparará a lo largo de tu vida para afrontar las diferentes situaciones a las que debas enfrentarte y determinará tu conducta en el momento en que las sientas.

Las emociones básicas y sus funciones:

1. Alegría. Afiliación y reproducción.

Esta es, de todas las emociones básicas, tal vez la más positiva, pues se asocia directamente con la felicidad y el placer. Tiene, además, la función de incentivar a tu cuerpo a la acción, la afiliación y el pensamiento flexible, sirviendo también como recompensa de aquellas conductas que han sido beneficiosas para ti.

2. Tristeza. Reintegración.

Caracterizada por un decaimiento del estado de ánimo, hace que disminuya la actividad cognitiva y conductual. La tristeza actúa cuando te sientes impotente o no puedes hacer nada para cambiar la situación que la ha generado, bajando tu nivel de actividad, con el fin de economizar recursos y evitar esfuerzos innecesarios.

3. Ira. Autoprotección y la autodefensa.

Esta emoción surge cuando te ves sometido a una situación que te genera frustración o aversión, también en los momentos en que sientes que alguien está sobrepasando tus límites. Tiene una función clara, ya que te dotará de los recursos necesarios para la autodefensa o el ataque, por lo que te ayudará a hacer frente a esa situación frustrante.

4. Miedo. Protección.

Considerado como una de las emociones negativas tiene, sin embargo, un valor de supervivencia obvio, ya que prepara tu cuerpo para producir conductas de huida o afrontamiento ante estímulos potencialmente peligrosos.

5. Sorpresa. Exploración y orientación.

Se genera cuando un estímulo no entra dentro de tus previsiones. Te ayuda a parar y focalizar la atención en lo imprevisto, vaciando -de alguna manera- tu memoria de trabajo, para centrarte solo en ese imprevisto. A esta emoción suelen seguirle la alegría o la ira, en función del tipo de estímulo que la haya generado.

6. Asco. Rechazo.

Es una de las emociones más importantes del ser humano, caracterizada por la sensación de repulsión o evitación ante la posibilidad (real o imaginaria) de ingerir una sustancia nociva. Esta emoción ha evolucionado en el tiempo con el fin de facilitar la prevención de enfermedades infecciosas.

Estas son las emociones básicas o primarias, sin embargo, existen una serie de emociones secundarias que, a menudo, te sirven como protección para no exponer las verdaderas emociones. Son emociones aprendidas y varían en función de la experiencia adquirida y tu propio aprendizaje, por lo que en ella influirán variables personales, como pueden ser el pensamiento, la cultura o la religión.

Tienen, sobre todo, un componente social y se suelen dar dentro de un contexto social específico. Estas emociones secundarias surgen siempre a partir de las emociones básicas, enriqueciéndolas. De esta manera, por ejemplo, el entusiasmo se generará a partir de la alegría, la incertidumbre derivará del miedo o el pesimismo, que será consecuencia de la emoción de tristeza.

Para que te sea más fácil de comprender, te pondremos un ejemplo. Imagina que tienes una discusión con tu jefe por no haber terminado una tarea en el tiempo estipulado. Durante esa discusión es probable que sientas ira, sin embargo, a un nivel más profundo, puede que la emoción que sientas termine siendo ansiedad, generada por el miedo a las represalias que puedas recibir, ya que, a lo largo de tu vida, cada vez que no has cumplido con algo has recibido algún tipo de castigo. Como ves, en este caso habrá una emoción secundaria más profunda, camuflada tras una emoción básica.

Si te interesa saber más sobre emociones, la manera de reconocerlas, su gestión y el aprendizaje que cada una de ellas te trae, te interesará nuestro curso de Experto en Emociones, en el que no solo aprenderás a gestionar de una forma más eficiente tus propias emociones, sino que te posibilitará para ayudar a hacerlo a otras personas. 

RECONOCIENDO NUESTRAS EMOCIONES.

Para reconocer tus emociones, debes saber que la emoción es un estado psicológico complejo, ya que lo forman tres componentes distintos, como son: La experiencia subjetiva, la respuesta fisiológica y la respuesta conductual.

  •   La experiencia subjetiva.

Se refiere a la manera en que procesas la información.

Pese a que las emociones básicas son universales, ya que las experimentan personas de cualquier parte del mundo, con independencia de creencias, educación o cultura, se sabe que una emoción es algo subjetivo, ya que depende mucho del estímulo que la produzca y de las experiencias de quien lo experimenta. Ante un mismo estímulo no todos manifestamos la misma emoción. Cómo proceses esta información determinará la forma en que la harás frente.

  •   La respuesta fisiológica.

Se refiere a los cambios involuntarios que ocurren en el sistema nervioso autónomo y endocrino.

Toda emoción lleva unida una reacción fisiológica, por pequeña que esta sea. Por ejemplo, cuando nos sentimos ansiosos, nuestro corazón se acelera, ante la ira, nuestro rostro enrojece y sentimos un súbito aumento de la temperatura.

Muchas de estas reacciones son controladas por el sistema nervioso simpático, una rama del sistema nervioso autónomo que es el encargado de controlar las respuestas involuntarias de nuestro cuerpo.

De la misma manera, se ha comprobado que la amígdala, que forma parte del sistema límbico, juega un importante papel en las respuestas fisiológicas emocionales, sobre todo en el miedo.

  •   La respuesta conductual.

Se refiere a aquel comportamiento que refleja la emoción al exterior.

Siendo el componente final de una emoción es, sin embargo, con el que más familiarizado estarás, ya que es la expresión real de esta. Una vez se produce dicha respuesta, es muy importante la inteligencia emocional para saber gestionarla, pues en función de ella reaccionarás de una u otra manera.

Uno de los factores principales de esta respuesta conductual es tu lenguaje corporal. Los investigadores creen que, aunque muchas de esas expresiones son universales, como pueden ser la risa para el placer, o el llanto para la tristeza, el factor cultural también juega un papel importante, pues en determinadas culturas, la expresión de alguna emoción se considera poco aconsejable.

Ahora que ya sabemos que la emoción es un estado que se origina en tu interior y que este influye de manera significativa en tus acciones externas, con el objeto de aumentar tu probabilidad de supervivencia y garantizar tu bienestar, es importante que sepas cómo gestionarlas.

Para esto es fundamental que tengas en cuenta que ninguna emoción es positiva o negativa por sí misma, ya que estas aparecen para generar una reacción ante la situación que estés viviendo, cumpliendo esa función adaptativa, motivacional, social o comunicativa de la que te hemos hablado.

EMOCIONES DESCONTROLADAS: CÓMO GESTIONARLAS. 

Imagino que, en distintas ocasiones a lo largo de tu vida, te has sentido desbordado por esas emociones que no te han resultado agradables, las mal llamadas “emociones negativas”.

Hay que tener en cuenta que este tipo de emociones te acompañarán en muchos momentos a lo largo de toda tu vida, por este motivo, aprender a gestionarlas de manera efectiva te ayudará a afrontar, de la mejor manera posible, las situaciones  complicadas en que se desaten y las decisiones que tomes respecto de ellas.

Esta gestión sana de tus emociones beneficiará no sólo a tu propio bienestar, sino que redundará en tu entorno más cercano. Ya que una buena gestión emocional permite relaciones más efectivas y plenas.

Para ello hay siete pasos básicos que te ayudarán en la gestión de tus emociones, para afrontar las situaciones complicadas. Estos son:

1.- Identifica la emoción. Reconoce todo tu emocionario.

Para poder manejar una emoción, el primer paso es saber qué es lo que estás sintiendo. Esto es fácil cuando hablamos de emociones básicas, pues no te resultará difícil distinguir si estás enfadado, alegre o triste, sin embargo, no siempre sabrás reconocer si el enfado se debe a que te sientes herido, amenazado, o tal vez lo que sientas sea frustración. Por eso es importante saber qué hay detrás de cada emoción.

2.-  Acepta tus emociones. No luches contra ellas, no te juzgues.

No hay nada peor que luchar contra una emoción, tratando de controlarla o mantenerla a raya, ya que esto solo te llevará a sentirla con más fuerza, intensificando su efecto. Tampoco debes juzgarte por lo que estás sintiendo, pues si no eres capaz de controlarlo, es posible que aparezca la frustración, lo que te dificultará recuperar la calma. La mejor manera de aceptar una emoción es no ponerle obstáculos, vivirlo como si fueras un espectador, tratando de reconocer qué reacciones hay en tu cuerpo.

3.- Comprende tus emociones. Analiza tu emoción, es importante lo que te está diciendo.

Muchas veces la emoción que sientes puede parecerte desproporcionada al estímulo que la ha generado, tal vez te has sentido triste por algo que, sin embargo, tú consideras que no es importante, o te ha enfadado un hecho que, en otras circunstancias, no te ha molestado lo más mínimo. De repente esa emoción te desborda y no eres capaz de entenderlo. Normalmente se debe a que no has sido capaz de gestionar emociones anteriores, por lo tanto, no ha sido el último acontecimiento en que ha generado la emoción actual, sino que se debe al cúmulo de las anteriores, lo que coloquialmente llamamos “la gota que colmó el vaso”.

4.-  Evalúa tus emociones. Mide su importancia e intensidad.

Es importante, una vez que sepas reconocer la emoción que sientes y el motivo que la ha causado, conocer qué intensidad tiene. Para ello, situarla en una escala del 0 al 10 es una buena técnica, ya que al reconocer su intensidad real, te será más fácil comprender su importancia y manejar su gestión.

5.- Expresa lo que sientes. Dilo en voz alta.

Ahora que ya sabes qué emoción sientes, el motivo que la ha generado y el grado de importancia que tiene para ti, es bueno que aprendas a expresarlo en voz alta. De esta manera, tanto si lo expresas para ti, como si lo haces para los demás, te ayudará a tener una gestión más eficaz de tus emociones.

Verbalizar lo que te ocurre os ayudará a ti y a tu entorno a entender tus sentimientos, mejorando tu relación con ellos.

Como dijo Freud “las emociones que no expresamos no mueren, las enterramos vivas y salen más adelante, de las peores maneras”.

6.- Recapacita sobre tus emociones. Analiza todo el proceso.

Piensa en todo el proceso que te ha llevado a tener esa emoción. Descubre qué ha ocurrido, qué clase de pensamientos tenías en ese momento, qué te ha hecho sentir, cómo has reaccionado al sentirte así y, por último, piensa en cuál ha sido el resultado.

7.- Aprende de tus emociones. Todas ellas traen una información.

Para aprender de tus emociones, del mensaje que te traen, una herramienta muy efectiva es llevar un “diario de emociones”, en el que apuntar cada día tus experiencias emocionales. De esta manera, te resultará fácil reconocer si repites patrones ineficaces, qué experiencias desatan tus emociones de manera más intensa o qué cosas te gustarían cambiar.

Con estos sencillos pasos, gestionar tus emociones negativas te resultará cada vez más sencillo, hasta llegar a conseguirlo de manera casi automática. Cambiar tu manera de sentir, expresar y entender tus estados emocionales, te proporcionará ese bienestar emocional tan deseable, haciendo que disfrutes de tu vida y  de tus relaciones de manera más plena.Sin embargo, si crees que tú solo no eres capaz de cambiar esos hábitos emocionales, o de modificar estos patrones de comportamiento asociados  a ellos, el coaching puede ser una herramienta de gran ayuda, ya que la figura del coach te acompañará en la gestión de tus emociones de manera eficaz, apoyándote durante todo el proceso para impedir que estas te desborden, acercándote así a conseguir ese bienestar anhelado.

autoestima

LA AUTOESTIMA Y SU VERDADERO VALOR

¿Alguna vez has pensado en cómo está tu autoestima? ¿Has sido consciente de la manera en que esta influye en tu forma de actuar? ¿Te has negado algo porque te considerabas inferior o poco merecedor de ello?

En este artículo de Develand te contamos qué es la autoestima, cómo identificar si la tienes alta o baja y cuales son los pasos para reforzarla, de manera que puedas sentirte  seguro y confiado en ti al 100%

¿Qué es la autoestima?

Según la definición de la RAE, la autoestima es la valoración, generalmente positiva, que uno hace de sí mismo. 

Si ampliamos esa definición, podemos decir que la autoestima es el conjunto de pensamientos, sentimientos y percepciones que, de manera autoevaluativa, haces de ti mismo; tanto de tus rasgos físicos, como de tu carácter. 

¿Esto qué quiere decir? Pues que tu autoestima dependerá siempre de  la manera en que te veas a ti mismo, por lo que esta nunca va a estar condicionada por lo que posees, lo que sabes o tus maneras de ser, sino por tu propia aceptación y valoración personal.

mujer con autoestima alta

Por este motivo, tu nivel de autoestima tendrá mucho que ver con cómo te han enseñado a valorarte, las experiencias que hayas generado a partir de tus propias vivencias, así como del resultado de los retos y circunstancias de tu vida que hayan influido en la forma en que te auto percibes, por consiguiente, será en buena medida tu autoestima la que te impulsará a sentirte capaz de lograr tus objetivos y superar desafíos.

Está comprobado que la autoestima está muy relacionada con la inteligencia emocional. Tener un buen dominio de tu gestión emocional, es decir, “el autoconocimiento y la regulación de tus emociones y los sentimientos que derivan de ellas”, hará que, ante cualquier situación que se te presente, tengas los recursos necesarios con los que responder de la manera más adaptativa y efectiva para ti. 

Esto te hará ver que tu felicidad no depende de las circunstancias externas, sino de la interpretación propia que hagas de los hechos, así como de la manera en que gestionas las emociones que este hecho te genera.

Importancia de la autoestima en nuestras vidas

Una alta autoestima te ayuda a tener la confianza necesaria para proponerte objetivos y lograrlos, para tomar las mejores decisiones para ti, para superar retos y adaptarte a las circunstancias. Cuando tu autoestima es sana, tienes la plena convicción de que tú puedes con ello.

Cuando cambias la forma en que te ves a ti mismo, cuando te enfocas en elevar tu autoestima, se transforma la manera en que ves la vida, se activa tu motivación de ir a por lo que quieres, te sientes merecedor de disfrutar de lo bueno de la vida y esta mentalidad te impulsa a crecer y desarrollarte en todos los ámbitos de tu vida.

La autoestima es un concepto que se va forjando a lo largo de tu vida, por lo que trabajar en esta es darle más valor a tu capacidad de confiar en ti, aceptarte, amarte y reconocer tus habilidades y talentos, valorando quién eres como persona. 

Antes de tomar acción con respecto a reforzar tu autoestima, hay cuatro pilares básicos que has de conocer para identificar exactamente qué es lo que requieres trabajar en ti, estos son: el autoconcepto, la autoimagen, el autorrefuerzo y la autoeficacia. Algo intrínsecamente relacionado con una buena gestión emocional, para lo que tu inteligencia emocional es fundamental.

piedras para equilibrar el autoestima

El autoconcepto es la opinión que tienes sobre ti mismo. En esta intervienen factores distintos a la hora de formar esa opinión y suele llevar asociado un juicio de valor. Por ejemplo, en función de cómo pueden ser tus habilidades sociales, te verás a ti mismo como sociable, simpático, tímido, etc… o, si te gusta cumplir con tus compromisos, te verás como una persona responsable.

La autoimagen es la representación o imagen mental que tienes sobre ti mismo y la percepción que tienes respecto a tu persona. Es decir, es una especie de fotografía mental que te dice cómo te ves a ti mismo. Es importante no crearse una imagen que no corresponda con la realidad.

El autorrefuerzo consiste en proporcionarte a ti mismo un premio o recompensa, inmediatamente después de haber tenido una conducta o acción deseada. Este autorrefuerzo te ayudará a incrementar esta conducta, haciéndola más apetecible. De esta manera, crecerá tu motivación, elevando tu estado de ánimo y, en consecuencia, tu autoestima.
Por último, la autoeficacia se define como la percepción o creencia personal en tus propias capacidades a la hora de gestionar una situación determinada. Esta tendrá mucha influencia sobre ti, ya que actúa sobre tu pensamiento, sentimiento y comportamiento posterior.

¿Cómo reconocer si tu autoestima es alta?

Existen una serie de características comunes que te sirven como medidores de tu nivel de autoestima, cuantas más de estas poseas, más alta será, por lo tanto, más confiado y seguro de ti mismo te sentirás.

Estas características son:

  • Expresar la seguridad de ti mismo.

Si tu nivel es adecuado, tu manera de expresarte estará acorde con tus capacidades reales, por lo que no necesitarás aparentar ser alguien que no eres, o tener algo que no tienes, ya que, al no poseer inseguridades que necesites compensar, serás capaz de expresarte sin miedo al juicio.

  • Desarrollar vínculos emocionales equilibrados.

Si tu concepto de ti mismo está ajustado a la realidad, difícilmente aparecerán conflictos internos, lo que te llevará a tener todas tus relaciones (amistosas, laborales, sentimentales, etc) de mejor calidad.

  • Aceptar tus emociones.

Teniendo una autoestima alta, la sensación de tener que ocultar cosas o avergonzarte de algo no aparece, por lo que la manera en que gestionarás cualquiera de tus emociones negativas no te creará un conflicto interno, y te ayudará a analizar las causas por las que esta ha llegado a tu vida.

  • Trazar y lograr metas profesionales.

A pesar de que puedas atravesar malos momentos, si tienes una autoestima alta, estos no te afectarán a la hora de proponerte metas y, en consecuencia, trabajarás para lograrlas, pues al ser  consciente de todo tu potencial, lo pones al servicio de tus proyectos.

De la misma manera, también existen indicadores para valorar si tu autoestima se encuentra en un nivel bajo.

Estos son:

  • Egocentrismo.

Se da cuando, tratando de ocultar tus miedos o inseguridades, adquieres una fachada de soberbia, imponiendo tanto tus pensamientos como maneras de actuar,  para legitimar tus acciones o decisiones importantes. Actuar de esta forma, tratando de que tu valor de cara a los demás repose solo en la imagen que ofreces, es una de las características más comunes de las personas con baja autoestima.

  • Tendencia al pesimismo.

Es propio de las personas con baja autoestima. Pronosticar fracasos, tanto para ti como para los demás, denota poca confianza en tus habilidades y en tu capacidad de llegar a triunfar en los proyectos que emprendas. 

  • Proyectar tus sentimientos de culpa.

Es frecuente que tiendas a descargar tu frustración en los demás, haciéndoles culpables de tus propios errores, con el fin de no tener que revisar tus actos para hacerte consciente de dónde está el fallo,  lo que te desliga del sentimiento de culpa.

  • Entrar en competición.

Aunque puede parecer paradójico, si tu autoestima es baja, tratarás de compensar tu sentimiento de malestar convirtiendo alguna de las áreas de tu vida en una competición, pues esto te proporcionará la posibilidad de sentirte superior y ganador en algo.

  • Ocultar los sentimientos.

Es otra de las características de la baja autoestima, ocultando tus sentimientos a tu entorno evitas el rechazo que, siempre de manera subjetiva, crees que generarán en los demás.

¿Cómo aumentar la autoestima?

Aumentar tu autoestima es un trabajo estimulante y sencillo, que solo requiere de práctica. Para ello, hay una serie de claves que te ayudarán a la hora de trabajar y aumentarla. Aquí te dejamos 8 que consideramos fundamentales a la hora de conseguirlo.

  1. Piensa en positivo. 

Cambiar tus pensamientos es fundamental. Elimina esos “no puedo” por “sí puedo”, los “voy a intentarlo” por “voy a conseguirlo”. Cuando tus pensamientos son positivos, sales de la dinámica de la negatividad, lo que te ayuda a valorar todo aquello bueno que posees, aumentando tu productividad y, en consecuencia, tu autoestima.

  1. Trátate con cariño y respeto.

Tú eres lo mejor de tu vida, un regalo. Demuéstratelo cuidándote y haciéndote responsable de tu bienestar. Cuidando de tu cuerpo, mente y emociones te sentirás más pleno y feliz, lo que te ayudará a desarrollar tus habilidades y a potenciarlas, al mismo tiempo que contagiaras a tu entorno con tu optimismo.

  1. Ponte metas realistas. 

Cuando te impones metas realistas, relativamente fáciles de llegar y que puedes cumplir, te ayudas a reforzar tu autoestima, impulsándote a aumentar progresivamente la dificultad de tu siguiente meta, paso a paso. También es importante que elimines la culpabilidad en caso de fracasar, pues haces de ese error un aprendizaje de aquello que no debes repetir la próxima vez, lo que nos lleva al siguiente punto.

  1. Evita machacarte.

Trata de ser realista, tanto con tus virtudes como con tus defectos. El objetivo es ser feliz, entendiendo que no eres perfecto y que no necesitas serlo para lograr tus objetivos. Lo verdaderamente importante es ser consciente de aquellos valores que tienes y potenciarlos.

  1. Destierra las comparaciones.

Recuerda que eres único y especial, que cada persona es un mundo y que tú eres dueño del tuyo. Debes centrarte en ti, en tu vida, evitando envidiar e idealizar la vida del otro, pues eso solo te llevaría a sentirte desgraciado y a entrar en comparativas. Tienes grandes cosas que aportar, fíjate en tus valores y disfruta de ellos.

  1. Transforma tu conversación mental en un diálogo positivo.

Busca en todo momento que todo aquello que te digas a ti mismo, te genere bienestar y sirva para ayudarte a mejorar, no para culpabilizarte o estancarte. De la misma manera, aprender a encajar las críticas que puedan hacerte como algo constructivo, de forma que no te afecten, te ayudará a crecer en autoestima.

  1. Supera tus lastres.

No arrastres mochilas llenas del peso del pasado. Olvida esa parte que no te ayuda ni aporta nada. Destierra de tu mente aquellas relaciones que no te satisficieron, esos trabajos que no te gustaron, aquellos hábitos que no eran saludables o no te dieron el resultado esperado. Para superar esos lastres necesitas tomar el control de la situación, comienza dejando ir aquello que no te funciona y no quieres en tu vida.

  1. Finaliza el día visualizando todo lo bueno.

Antes de dormir, recuerda todas las cosas buenas que te ha traído el día, incluso aquello que no ha sido de tu agrado, pues de esta manera aprendes a conocerte y sabrás qué pensamientos, emociones y comportamientos reforzar y cuáles no repetir. 

Incluso puedes llevar este ejercicio más allá y practicar el agradecimiento por esos pequeños detalles que han alegrado tu día, irte a la cama con esa sensación de bienestar programa tu mente a apreciar primero lo positivo de tu vida y por ende aumenta tu percepción personal de todo lo que te sucede y lo que esto te hace sentir, elevando tu autoestima.

También puedes agregar esas acciones y hábitos que te sumen, que te hagan sentir bien, que te permitan disfrutar tu vida y sentirte pleno y realizado.

Asimismo, siempre puedes buscar apoyo de personas, cursos o profesionales que te guíen a sentirte feliz contigo mismo, como hacemos en Develand, donde puedes encontrar diferentes cursos y talleres para desarrollarte personal y profesionalmente. Te invitamos a conocer las formaciones que ofrecemos en Develand, allí encontarás el impulso que buscas para crecer y evolucionar como persona y profesional.

COACHING PARA LOGRAR TUS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Se acerca el comienzo de un nuevo año y con él, se renuevan las ganas de hacer cambios significativos en tu vida. Es tiempo de asumir nuevos retos, de cambiar hábitos, de construir esa vida que siempre has querido tener. ¿Sabías que aplicando el coaching a tus objetivos de año nuevo tienes un 95% más de probabilidades de lograrlos?

En este post te contaremos siete claves de coaching para poder llevar a cabo todo lo que te propongas, con un paso a paso y un plan de acción claro para que, ahora sí, este sea tu año.

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COACHING DE AÑO NUEVO, ¿VIDA NUEVA?

Con la llegada del Año Nuevo, se activa una necesidad de cambio y evolución inherente al ser humano, invitándote a cerrar ciclos para abrir, a continuación, nuevas etapas.

Probablemente, en este momento, ya estás escribiendo tus nuevos propósitos y visualizando la nueva vida que quieres comenzar a partir de ahora. Por esto, esta es una muy buena época para comenzar procesos de  coaching  que te ayuden con esas metas y objetivos que estás deseando llevar a cabo.

Un paso muy importante que has de tener en cuenta a la hora de plantearte cambios tan significativos es ¿Cuál es tu para qué?, es decir, cuáles son las motivaciones que te inspiran a plantearte esta meta u objetivo de Año Nuevo.

Preguntarte tu para qué, te conecta con un sentido de propósito que se convierte en el combustible que enciende el motor de la voluntad y la persistencia, haciendo de este, la fuente de tu inspiración y acción.

Uno de los aspectos que hace que la mayoría de personas no logre sus propósitos de año nuevo es no tener un para qué claro, algo que les motive a seguir adelante cuando la fuerza de voluntad falla. Por lo tanto, el primer paso para comenzar a crear esa nueva vida en este año nuevo es definir: ¿Para qué deseas realizar esos cambios?, a su vez, te invitamos a ir un paso más allá y colocar esta motivación en un lugar visible para que la recuerdes y te inspire constantemente.

RECONOCE TUS AVANCES 

Otro aspecto valioso que el coaching te propone es que comiences pensando primero en qué tipo de propósitos te marcaste anteriormente, cuántos de ellos has logrado cumplir, y cuántos no y, sobre todo, ¿Cuáles han sido los motivos por los que no conseguiste tus metas del año anterior?.

Esto es importante porque, en muchos casos, si con el paso de los días tu impulso inicial va decayendo, será fácil que vuelvas a caer en las antiguas pautas, tanto de actitud como de conducta. En cambio, si te haces consciente previamente de cuáles fueron los obstáculos que te impidieron lograr tus objetivos, puedes adelantarte a ellos y tomar nuevas medidas que te apoyen a emprender nuevas acciones y, por ende, a tener mejores resultados.

Asimismo, te invitamos a reconocer cuánto has avanzado, aquello que SÍ has logrado, los retos que has superado y tu evolución personal con todo ello. 

Hacer esto te permitirá entender que no eres la misma persona que el año anterior, que aunque es posible que no hayas logrado todo, si han sucedido cambios importantes que te han transformado y te han dejado nuevas herramientas para afrontar un nuevo año y unos nuevos objetivos.

Por lo tanto, comprenderás que no eres la misma persona que el año pasado y que tienes más recursos y habilidades para lograr todo lo que te has propuesto en este año entrante. Ahora que ya hemos entrado en contexto de Coaching, que sabes lo que quieres conseguir, que tienes un para qué poderoso, que has evaluado tu realidad y los posibles obstáculos que te pueden afectar en el logro de tus metas de Año Nuevo, ya puedes comenzar a implementar las siete claves del coaching para lograr tus nuevos propósitos.

SIETE CLAVES DE COACHING  PARA LOGRAR TUS OBJETIVOS DE AÑO NUEVO:

1-. Conecta con los verdaderos deseos de tu corazón.

En esta época, es muy fácil dejarse llevar por aquellos propósitos que tiene la mayoría de la gente, o que están de moda en este momento. Antes de tomar acción, párate y reflexiona ¿Este objetivo es realmente importante para ti? y si la respuesta es no, busca aquello que de verdad quieras tú, con independencia de lo que opinen los demás. 

2-. Crea objetivos SMART.

La metodología SMART sirve como guía para que tu objetivo quede mucho más claro para ti y puedas aterrizarlo en un plan de acción sostenible en el tiempo, por ejemplo, no es lo mismo decir “quiero un nuevo coche” a decir “quiero un fiat 500, de color blanco, techo rojo, descapotable”, el ser especificos nos ayuda a concretar ¿Qué quiero?, ¿Para cuándo lo quiero?, ¿Es alcanzable para mí? y ¿Qué acciones he de tomar para alcanzar la meta en ese tiempo?.

3-. Enfócate en un objetivo a la vez.

Una vez decidas qué propósito quieres marcarte y le hayas pasado el filtro smart, tendrás mayor probabilidad de éxito si te enfocas en un aspecto de esa meta a la vez, es lo que en Coaching le llamamos “Filetear el elefante”, en esta metáfora el elefante representa esa gran meta que tienes y al filetear el elefante podrás lograr comerlo entero, es decir al dividir esa gran meta en otras más pequeñas, podrás lograr al 100% el objetivo que te has propuesto.

4-. Establece tu plan de acción.

De igual manera al responder las preguntas en tus objetivos smart y elegir el foco de tu acción, puedes plantearte una serie de acciones para ponerte en marcha día a día, semana a semana o mes a mes, como por ejemplo: Si tu objetivo es “ser saludable”, pregúntate ¿Qué pequeñas acciones te acercan a ese objetivo?, puede ser, ir al gimnasio, cambiar hábitos de alimentación, establecer horarios más amplios de descanso y sueño, meditar, etc. 

Un plan de acción sostenible en el tiempo es aquel dónde estableces cuestiones como: ¿Qué acciones en concreto realizarás?, ¿A qué hora? y ¿Con qué frecuencia?, de esta manera estableces un compromiso mayor contigo y con tus metas.

5-. Usa todos tus recursos.

Cuando hablamos de recursos, nos referimos a todo aquello que te aporte al logro de tus metas, por ejemplo: el tiempo, competencias profesionales, habilidades internas, personas, internet, etc. Date cuenta que a tu alrededor tienes más herramientas que nunca para conseguir lo que te has propuesto y, muy seguramente, cientos de ejemplos de personas que ya lo han hecho que pueden apoyarte, con lo cuál prepárate para lograr tu meta no solo mentalmente sino también buscando el apoyo necesario en tu entorno.

6-. Sé persistente.

La clave del éxito en cualquier meta y objetivo está en la creación de nuevos hábitos positivos, si te enfocas en construir estos hábitos le restas peso a la fuerza de voluntad, cuando persistes y sigues adelante tengas ganas o no, refuerzas ese hábito y con el paso del tiempo aquello que una vez te costaba, saldrá de ti de forma natural y sin esfuerzo. Por otro lado, no decaigas si en un momento determinado no puedes cumplir con tus actividades, que un fallo puntual en el cumplimiento de tu plan no te haga perder la ilusión y las ganas, sacúdete el momento y sigue adelante.

7-. Celebra tus logros.

¿Qué sentido tiene lograr tus metas si no lo celebras?, dentro de tus nuevos propósitos de año nuevo, no te olvides de incluir el tiempo para disfrutar de los pequeños logros cotidianos, los hábitos se arraigan más fácilmente cuando les sigue una emoción placentera, con lo cual tan pronto como des pequeños pasos hacia tus objetivos ¡Celebra!, de esta manera creas una huella en tu mente que asocia tus nuevos hábitos con emociones positivas.

Además, date cuenta que pasas más tiempo en el camino a tus metas que en la llegada, celebrar te ayuda a disfrutar el proceso y a desapegarte del resultado, lo cual te genera felicidad garantizada.

EXTRA: Visualizate con el objetivo conseguido

Cuando tomes acción hacia tu propósito, obsérvate con tu objetivo logrado, como te ves con tu meta al 100%, siente la sensación de felicidad, satisfacción y alegría al conseguirlo, escucha lo que te dices por lograrlo y lo que te dicen otros por tu constancia y perseverancia y conecta con todos los beneficios que recibes al conseguir esta meta. Practica esto una vez al día y verás cómo sucede la magia. 

Una vida de logros es posible gracias al Coaching, si en tus objetivos de año nuevo está dedicarte a una profesión alineada a tus pasiones y propósito de vida, que apoye a otras personas y con grandes oportunidades de crecimiento el programa Experto en Coaching es para ti. 

Una de las lecciones más valiosas que el Coaching te ofrece, es darte cuenta y reconocer que todo lo que necesitas para triunfar está dentro de tí. Confía en ti, en tu intuición, disfruta el proceso y celebra cada logro, te aseguramos que el próximo año estarás escribiendo tus nuevos propósitos con la fórmula que ha hecho que este año lo hayas conseguido todo, así que, ¡VE A POR TODAS!.

coach

Todo sobre el coaching. ¿Que necesito para ser un buen coach?

¿Tienes curiosidad por saber qué es el coaching? ¿Has oído hablar del coaching pero no tienes muy claro en qué puede ayudarte?

Sigue leyendo porque te contaremos a detalle, de manera simple, en qué consiste el coaching y cómo lo puedes utilizar para alcanzar todo aquello que te propongas.

¿QUÉ ES EL COACHING?

“EL CAMINO QUE TE ACERCA AL ÉXITO”

El coaching, según lo define ASESCO, “es un proceso de acompañamiento a través del cual, un profesional (coach) acompaña a su cliente (coachee) a conseguir un objetivo. Incluso, en ocasiones, a alcanzar una meta que, en un primer momento, su coachee ni siquiera sospechaba”.

Al no ser una terapia ni proceso curativo, en coaching serás tú quien, por medio de tu compromiso y constancia, determinarás el lugar al que quieres llegar con tus objetivos personales o profesionales, que estarán siempre alineados con tus valores, creencias y entorno actual.

La tarea del coach, en todo caso, será la de acompañarte en ese trayecto, a través del diálogo reflexivo, preguntas poderosas, dinámicas de introspección, siendo consciente de tu potencial, habilidades y recursos internos, para apoyarte a conseguir por ti mismo la consecución de tu éxito soñado.

BENEFICIOS DEL COACHING EN TU VIDA.

“APOYO CONSTANTE”

Al ser el coaching una disciplina tan amplia, puedes trabajar áreas tan diferentes como el empresarial, deportivo, filosófico, espiritual, personal, de equipo,etc…

En realidad, es posible implementarlo en cada uno de los conceptos que se te ocurran, pues al ser un modelo de entrenamiento y aprendizaje, te generará nuevas posibilidades para la acción, permitiéndote obtener unos resultados extraordinarios en tu desempeño.

De esta manera, con ayuda del coaching puedes trabajar aspectos tan diferentes como son:

  • Bloqueos emocionales
  • Liderazgo
  • Gestión de conflictos
  • Alineación de valores y creencias
  • Superación de barreras
  • Refuerzo de autoestima
  • Salud física y/o emocional.
  • Mejora de rendimientos
  • Planificación y gestión del tiempo
  • Gestión de Inteligencia Emocional
  • Hábitos y patrones ineficaces de comportamiento
  • Impulso y motivación
  • Consecución de objetivos
  • Desarrollo personal

¿CÓMO ELEGIR UN BUEN COACH?

“PENSAR, SENTIR Y ACTUAR EN COHERENCIA”

A la hora de elegir un buen coach, es importante determinar en qué área de trabajo quieres centrarte, ya que hay una gran variedad de coaches y, en función de tu necesidad, lo ideal será buscar uno que sea especialista en esa área.

Aunque un coach estará siempre preparado para acompañarte en cualquiera de los procesos de crecimiento que tú busques, posiblemente te sentirás más cómodo eligiendo uno que esté más familiarizado con tus objetivos.

Como el coaching bebe directamente del crecimiento personal, un buen coach deberá llevar siempre integradas en su vida aquellas herramientas de mejora personal de que dispondrá después para acompañarte, habiendo profundizado en su propio autoconocimiento, trabajando constantemente en su desarrollo.

Puesto que en el plano práctico el coach es solo un observador activo, evitará siempre darte opiniones o consejos, pues su función es la de ayudarte a fijar metas, tanto personales como profesionales, explorando las diferentes soluciones posibles y acompañándote, con ello, a crear un plan de acción que te permita llegar a alcanzar tus objetivos, mejorar tu potencial y sacar el máximo partido de tu vida.

De la misma manera, un coach te acompañará para ser tu mejor versión, descubriendo nuevas habilidades en ti, potenciando las que ya conocías y fomentando, también, el hábito del aprendizaje contínuo.

Para ello, el coach debe reunir una serie de habilidades personales, como son:

  • Empatía. Un buen coach debe entender tus necesidades.
  • Formación constante. Pues estará siempre trabajando en su propio desarrollo personal.
  • Escucha activa. Esta es fundamental a la hora de comprender hacia dónde desea que llegues, por lo que alejará su propio ruido mental cuando esté en sesión.
  • Capacidad comunicativa. Es importante que sepa comunicar contigo, de manera asertiva y compasiva, todo aquello que sea determinante para ti.
  • Responsabilidad ética. Un buen coach jamás te acompañará en un proceso que no vaya apoyado en valores éticos y no sea ecológico para ti.
  • Coherencia. En todos los casos la coherencia entre pensamiento, palabra y acto, debe estar presente en un buen coach.
  • Paciencia. Jamás deberá tratar de influir en ti con el fin de agilizar un proceso. Cada proceso requiere de un tiempo y serás tú, con tu implicación en el mismo, quien lo determine.
  • Establecer confianza con el cliente. Esta será determinante para el buen desarrollo de cada sesión, pues un buen clima te ayudará en tu propia apertura al desarrollo.
  • Saber derivar cuando sea necesario. Si, dado el caso, el coach entiende que el proceso requiere de un profesional de la salud mental, sabrá derivarte al mismo, pues el coaching no entrará jamás en el terreno de la psicología y la psiquiatría.

¿QUÉ NECESITO PARA SER UN BUEN COACH?

“FORMACIÓN Y EVOLUCIÓN CONTINUA”

Si, por el contrario, eres tú quién está interesado en desarrollarte y crecer aún más como persona, o has pensado en darle un giro a tu profesión y formarte como Especialista en Coaching, ayudando así a otras personas en su propio desarrollo y proyectos, hay tres pasos simples que debes tener en cuenta:

  1. El primer paso es formarte. Busca una formación completa y reglada que te permita acceder a la titulación oficial de Coach.

2. El segundo es aplicar en ti aquellas herramientas adquiridas para, desde la congruencia, poder apoyar a otras personas en su propio desarrollo personal.

3. El tercer paso, será mantenerte a ti mismo en constante evolución, desarrollándote como persona durante toda la vida.

En Develand Academia estaremos encantados de ayudarte a lograrlo, gracias a nuestro Master en Coaching con Inteligencia Emocional, con el que llevamos más de 10 años formando profesionales con un alto valor humano y profesional.

APLICANDO EL COACHING A TU VIDA DIARIA:

“PEQUEÑOS PASOS PARA LLEGAR A GRANDES LOGROS”

Como te contaba al comienzo, el coaching es una disciplina que te permite desarrollarte y avanzar en cualquier área de tu vida, empezando por el personal, por esto, implementar sus conocimientos en tu vida diaria te ayudará en cosas tan cotidianas y sencillas como pueden ser:

Gestionar emociones. Por experiencia propia sabemos que las emociones juegan un papel sumamente importante en nuestro comportamiento y toma de decisiones diarias. Tener una buena gestión de las mismas te ayudará a la hora de relacionarte con tus familiares, amigos y entorno más cercano.

Cambiar de hábitos. Muchas veces, pese a que somos conscientes de que alguno de nuestros hábitos son perjudiciales (e incluso sin llegar a serlo), no tenemos las herramientas necesarias para modificarlos. El coaching te posibilita no sólo el cambio de estos hábitos que no te están dando resultados, sino que llega a erradicarlos por completo, sustituyéndolos de manera sencilla y efectiva, por otros que te funcionen.

Mejorar la comunicación y las relaciones personales. El coaching tiene una enorme influencia del desarrollo personal, lo que lo convierte en una disciplina muy humanista, donde las relaciones con el otro toman una dimensión especial. Tu propio crecimiento como ser, te ayudará a comunicarte de manera más efectiva, empática y compasiva con tu entorno.

Equilibrar vida personal y laboral. El coaching te ayudará a equilibrar la balanza entre tu vida laboral y personal, dándole su justo valor a cada una de ellas pues, al

poder fijarte objetivos en ambas áreas, tú mismo serás consciente del tiempo necesario para desarrollarte en ellas, convirtiéndolas en aliadas, en lugar de verlas como áreas enfrentadas.

Aclarar hacia dónde vas. Al explorar objetivos, tú mismo tomarás conciencia de hacia dónde quieres ir, del lugar en que te encuentras en ese momento y, de no ser el que deseas, qué pasos debes dar para conseguir el cambio.

Estos son solo algunos de los beneficios en los que puede ayudarte el coaching, ya que, como dijimos al comienzo, este puede implementarse en cualquiera de las áreas de tu vida en las que quieras mejorar.

Como ves, no sólo es una profesión en auge y con una gran proyección de futuro, también es una de las herramientas más completas en las que apoyarte para crear la vida que siempre has deseado tener.

Desde Develand Academia te ayudaremos en cada uno de tus pasos, y durante todo el proceso, pues sabemos que el coaching es un camino que no se recorre en soledad. Por ello, estaremos siempre a tu lado para convertirte en el mejor Coach que desees llegar a ser.

Razones para aprender sobre PNL: ¿cuáles son sus beneficios?

Desde hace un tiempo se habla mucho sobre PNL. Con el auge de la formación humanista y el cambio de pensamiento, enfocado más en el ser, esta técnica es cada vez más utilizada entre los coaches, terapeutas y psicólogos, por sus grandes beneficios.

Si bien la PNL no es una ciencia como tal, ha demostrado dar unos resultados muy satisfactorios en todo lo relacionado con los patrones de comportamiento, desmontando, de esta manera, la creencia errónea sobre la imposibilidad de cambiar aquellos patrones ineficaces adquiridos anteriormente.

Sin embargo, aún existe cierto desconocimiento sobre la Programación Neurolingüística y los beneficios que reporta en nuestro día a día. Si estás interesado en saber más sobre esta técnica tan interesante, te invito a que leas este artículo en el que, de manera amena, te contaremos todo lo que hay que saber sobre la PNL.

BENEFICIOS DE LA PNL.

“CONOCERTE A TI MISMO, LA MEJOR HERRAMIENTA”

Los beneficios que puedes obtener al aprender sobre PNL son muy variados, tanto a nivel profesional como personal.

A nivel personal, te permitirá conocerte mejor a ti mismo. Al indagar sobre tu forma de pensar y actuar, la PNL te ayudará a reconocer tus hábitos de pensamiento, conducta y de comunicación.

De esta manera, podrás entender qué hábitos te resultan efectivos para mantenerlos y potenciarlos y te hará posible cambiar aquellos que puedan ser autodestructivos o nocivos, por otros que sean eficaces y sanos.

Gracias a la Programación Neurolingüística, aprenderás también a identificar patrones de comportamiento de personas de éxito. Entendiendo cómo se comunican, relacionan y actúan, con el fin de poder  poner en práctica esas técnicas (lo que en PNL se llama modelar comportamientos), reprogramando tu propio mapa mental, lo que te acercará más al logro de tus objetivos.

En cuanto al ámbito profesional y laboral, adquirir nuevos patrones te ayudará, entre otras cosas, a gestionar mejor tus emociones. Aunque a primera vista creas que no guardan mucha relación con la PNL, la gestión emocional puede resultar muy beneficiosa en tus relaciones laborales, ya que es el entorno donde más tiempo se pasa al día.

Otro de los beneficios de la Programación Neurolingüística es que te ayuda a mejorar tus habilidades de comunicación, lo que genera un aumento de la autoestima y favorece una mejor relación con tu entorno, sea éste laboral o personal.

PNL

De esta manera, la PNL, al ayudarte a comprender los modelos de comunicación y relación de las personas, se convierte en una herramienta muy eficaz en la solución de problemas, pues te hace consciente de la importancia que tienen tanto el lenguaje verbal como el no verbal, y el uso que haces del mismo.

Al comunicarte, utilizas patrones de comportamiento que se dividen en tres categorías, conocerlas te será de gran ayuda para profundizar en tu mapa mental y en el de las personas con las que te relacionas.

Estas categorías son:

  1. Omisión: Normalmente, al comunicarte, sueles prestar atención a la parte de la información, omitiendo o prestando menos atención a la parte del  mensaje que te parece menos relevante.
  2. Distorsión: Tomas como modelo tu propia experiencia, lo que hace que en ocasiones no seas capaz de entender completamente la información, cambiándola o adaptándola a tu mapa mental.
  3. Generalización: Tratas de entender la realidad tomando como base tus experiencias anteriores, por lo que sacas conclusiones en muchos casos erróneas. Las generalizaciones cimentan tus procesos básicos de aprendizaje, aquellos que debes procesar neurológicamente.

Conociendo todo esto de la PNL, resulta fácil entender que puedes aplicarla para tratar cosas tan variadas como son:

  • Estrés
  • Problemas laborales
  • Alteraciones del aprendizaje
  • Refuerzo de autoestima
  • Depresiones
  • Problemas de relación de pareja
  • Problemas en la relación padre-hijo
  • Problemas en la relación jefe-empleado
  • Fobias
  • Ansiedad
  • Adicciones
  • Miedo a hablar en público

Y un largo etc.

¿QUÉ ES LA PNL?

“SOMOS LO QUE PENSAMOS”

Cuando hablamos de PNL, o Programación Neurolingüística, nos estamos refiriendo a un conjunto de técnicas y herramientas encargadas del estudio de la conducta humana. Estas, centrándose en la comprensión de nuestros procesos mentales y emocionales, nos ayudan a sacar el patrón de cómo pensamos, sentimos, nos comportamos y comunicamos con nuestro entorno.

Es decir, la PNL te ayuda a entender qué estrategias internas sigue tu cerebro para estar alegre, enfadado, asustado, eufórico, etc. De esta manera, podrás trabajar sobre esos patrones de comportamiento  que no te funcionan, sustituyendolos por patrones de comportamiento efectivos.

Para que te resulte más sencillo comprender cómo funciona la PNL, o Programación Neurolingüística (NLP en inglés: Neuro Linguistic Programming), debes saber que esta trabaja tres aspectos básicos:

  1. Neuro: trabaja sobre tu sistema nervioso, que es aquel que te ayuda a recibir y procesar toda la información que te rodea, influyendo en tu manera de percibir, experimentar y actuar en el mundo.
  2. Linguistic: como seres lingüísticos que somos, el lenguaje te permite codificar y expresar por medio de palabras y símbolos tus experiencias.
  3. Programming: se refiere a los programas mentales y de comportamiento que te ayudan a organizar tus  experiencias, en función de ellas, tu comportamiento variará.

Te pongo un ejemplo sencillo:

Estás completamente dormido y suena tu despertador. Tu cerebro (parte neurológica de tu conducta) percibe el sonido. Acto seguido, tu mente crea la palabra o imagen de ese despertador (parte lingüística) y, finalmente, tu cuerpo se activa, preparándose para levantarse (parte de programación).

Esto es así porque tu cerebro, durante años, ha creado un programa mental que te dice que, cuando suena el despertador, tienes que levantarte de la cama.

En este caso, es un programa sencillo y eficiente, pero. ¿Cuántos de estos programas de nuestra vida no lo son? Por ejemplo, ante una situación de estrés o ansiedad, reaccionar encendiendo un cigarro. Todo ello obedece a patrones creados a lo largo de tu vida y que pueden, sin ninguna duda, ser modificados mediante la Programación Neurolingüística.

CÓMO USAR LAS TÉCNICAS DE PNL.

“ EDUCANDO A NUESTRA MENTE”

Son varias las técnicas utilizadas en Programación Neurolingüística, pues dependiendo del patrón que haya que trabajar unas son aún más efectivas que otras. Estas son tres de las más utilizadas:

  • Modelar comportamientos.

Esta es una de las primeras técnicas que puedes poner en práctica, se trata de modelar los comportamientos que te gusten de aquellas personas que más admiras. Con ello, al interiorizar en primera persona esos comportamientos inspiradores, lograrás mejorar tu excelencia.

  • Visualizar.

Te ayuda a reducir el nivel de estrés. Lo que mejorará tu estado físico, pues por medio de la visualización lograrás, por ejemplo, deshacer esos nudos musculares que se forman cuando te sientes tenso, así como entrar en un estado de relajación que bajará tus niveles de estrés, y, por consiguiente, de cortisol, que es la hormona del estrés.

  • Crear anclajes.

En momentos de tensión, como puede ser el hablar en público, recurrir a un anclaje es algo muy efectivo.

Para ello, es bueno que traigas a tu mente un momento de tu vida en que el sentimiento haya sido de auténtica felicidad, o de tranquilidad plena. Debes recordar la mayor cantidad de detalles posible, cosas como el lugar en que estabas, cómo ibas vestido, qué ruidos escuchabas, cuantos más detalles recuerdes, más efectivo será.

Una vez los tengas en tu mente, en el momento más álgido de tu visualización, haz un movimiento que no sea habitual en ti (por ejemplo, presionar fuertemente con un dedo la palma de tu mano).

Este movimiento se convertirá en tu ancla, si lo practicas varias veces hasta que lo sientas integrado en ti. En adelante, lo asociarás siempre con ese momento de plenitud y felicidad, de esta manera podrás usarlo cuando tengas que enfrentarte a esos momentos de estrés como puede ser el hablar en público.

Como anclajes también puedes usar objetos que te recuerden momentos de tu vida en que te hayas sentido feliz, fuerte, inspirado o seguro de ti mismo. Observar esos objetos harán que tu mente se sitúe en el lugar y el tiempo en que sucedió y te ayudará a crear esa misma sensación.

¿POR QUÉ APRENDER PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA?

APRENDIENDO A DESPROGRAMAR”

Como ya hemos comentado al comienzo de este artículo, el uso de la PNL en tu vida no sólo será beneficioso para comprender tus propios procesos mentales, sino que una vez conozcas sus técnicas, ponerlas en práctica te ayudará a entender los procesos mentales de la gente que te rodea, posibilitando con ello el mejorar en todas tus relaciones, tanto personales como profesionales.

Por tanto, el estudio de la Programación Neurolingüistica no sólo se acoge en el entorno de las profesiones humanistas, como son la psicología o el coaching, donde cada vez son más valoradas, también se aplica, de manera muy efectiva, para aquellas personas que quieren mejorar a todos los niveles, pues reconocer tus patrones y el por qué de ellos solo aumentará tu nivel de autoestima.

Desde Develand Academia entendemos que el estudio de la PNL debe ser algo vivencial, mucho más que teórico, con dinámicas que te acerquen a entender tu propio proceso mental y cómo esos patrones adquiridos, bien por educación o repetición, están influyendo en el resultado de tus objetivos.

De esta manera, te ayudaremos a trabajar aquellos patrones efectivos, potenciándolos, al mismo tiempo que te enseñaremos a que seas  tú mismo quien reconozca aquellos nocivos para que, una vez hayas integrado como funciona la PNL, puedas modificarlos y  practicar esta técnica a lo largo de toda tu vida.        

“CAMBIAR TUS PENSAMIENTOS PARA CAMBIAR TUS REALIDADES”

Una vez conozcas el valor de la Programación Neurolingüística, te resultará cómodo y sencillo comprender a qué se debían esos comportamientos que no te han dado buenos resultados en el pasado. Tú mismo los modificarás, creando patrones nuevos que te acerquen más a construir esa felicidad y ese crecimiento como persona que buscas, creando la vida que siempre has deseado.

De la misma manera, serás capaz de ayudar a esas personas de tu entorno que se encuentren atrapados por patrones ineficaces o nocivos, sabiendo cómo apoyarlos a crear otros nuevos, tal y como hacemos desde Develand Academia con cada uno de nuestros alumnos, pues entendemos que dentro del coaching, la PNL es una de las herramientas más potentes y con mayor valor humano.

Ahora que has visto qué fácil y efectivo es terminar con esos patrones de pensamiento o comportamiento que no te están funcionando, y que hay técnicas para modificarlos y convertirlos en patrones potenciadores y eficaces,  ya solo depende de ti y de tus ganas de mejorar el ponerlos en práctica y seguir formándote para materializar esa realidad que siempre has querido para ti.

Historia del coaching: todo lo que necesitas saber

Durante las últimas décadas se ha hablado mucho de coaching, una disciplina que, en realidad, lleva practicándose con gran éxito desde la década de los setenta del siglo anterior.

Se sabe que una de las razones del éxito del coaching radica, en gran medida, en el amplio espectro que abarca, ya que se puede trabajar a un nivel muy profundo en cualquier área de nuestra vida, desde el profesional, al personal, la salud, educación, etc. Lo que lo convierte en una disciplina multifuncional muy potente y con un alto nivel de resultados.

¿Quién es el padre del coaching?

El referente más lejano sobre coaching lo encontramos en la antigua Grecia, de la mano del filósofo Sócrates (Atenas, 470 a.C) quien, por medio de un método inductivo llamando “Mayéutic”, consistente en indagar con una serie de preguntas, ayudaba a sus alumnos a encontrar respuestas y llegar a sus propias conclusiones y verdades.

Sin embargo, podemos considerar como el padre del coaching a Timothy Gallwey (Profesor de Literatura de la Universidad de Harvard y Capitán del equipo de tenis) quien, a mediados de la década de los setenta, comenzó a utilizarlo en el ámbito deportivo, pues descubrió que los deportistas generaban resistencia en su mente, pero no en su cuerpo.

De esta manera, comenzó a trabajar en esta línea, creando un método que plasmó en su libro “El juego interior del tenis”, donde da una serie de claves para trabajar esas resistencias de la mente.

Años después, John Whitmore lo exportaría a Gran Bretaña, implementando esta manera de trabajar en el ámbito de la empresa. A partir de ahí, el crecimiento del coaching ha sido imparable, utilizándose en áreas tan diversas de la vida como es la salud, la educación o el desarrollo personal, entre otras… en todas ellas con gran éxito.

Orígenes del coaching: Cuándo surgió.

Contrariamente a lo que se cree, la palabra coaching no deriva del verbo inglés “to coach”, es decir, entrenar, aunque es fácil incurrir en este error ya que el coaching, en sí mismo, puede considerarse como un entrenamiento.

Sin embargo, la palabra coach deriva del vocablo húngaro “kocs”. Este fue un tipo de carruaje muy común que circulaba entre las ciudades de Viena y Pest, entre los siglos XV y XVI, lo que lo convirtió en un medio de transporte muy popular en aquella época.

Debido a que el coaching es un método que, de alguna manera, transporta a sus clientes desde el lugar en que se encuentran a aquel en que realmente quieren estar, resultó muy acertado, etimológicamente, denominarlo así.

Por otro lado, el coaching y su práctica tienen un origen antropológico y con un componente filosófico muy centrado en el estudio del comportamiento de las personas, haciendo que estas, por medio de su desarrollo continuo, logren un beneficio tanto para sí mismas como para el entorno en el que se desarrollen.

Evolución del coaching en la historia.

coaching

El coaching se ha desarrollado de distintas maneras en diversos lugares del mundo, de manera casi paulatina.

No obstante, si estudiamos su evolución a lo largo de la historia, comprobamos que ha habido tres hitos importantes que han ayudado a que el coaching se desarrolle y vaya tomando forma.

El primero es Sócrates, a quien nos hemos referido al comienzo de este escrito.

El segundo hito al que podemos referirnos es la aparición de la psicología humanista, ya que, por medio de esta, se van produciendo una serie de cambios de paradigma en la psicología clásica y en la manera en que esta ve al ser humano y esto, finalmente, acaba influyendo en el coaching.

Dentro de la psicología humanista, tenemos que destacar a Carl Rogers como su máximo exponente. Rogers, al igual que Sócrates, cree que la persona debe desarrollarse por sí misma, aprendiendo y tomando conciencia de su propio crecimiento, alejándose por completo de la idea del psicoanálisis o de la psicología cognitivo-conductual.

De esta manera, Rogers desarrolló un tipo de terapia no conductiva en la que no se emitían juicios, no se transfería conocimiento ni experiencia alguna, y se escuchaba al paciente, al que se ayudaba, de alguna manera, a llegar a sus propias conclusiones y, por tanto, a la búsqueda de sus propias soluciones, justo lo que se hace en coaching.

El tercer hito se encuentra en la figura de Tim Gallwey, de quien también hemos hablado al comienzo de este artículo. Él fue quien consiguió plasmar algo que, hasta entonces, la psicología humanista no había sido capaz de ver del todo, ya que descubre y demuestra de manera empírica la relación que hay entre la toma de consciencia y la mejora del desempeño en cualquier área, sobre todo en el deporte, lugar donde lo comienza a aplicar.

Como puedes ver, la historia del coaching nos demuestra que no hay una sola persona a la que pueda “achacarse” la invención del mismo, sino que ha derivado del desarrollo paulatino de un proceso en el que se ha ido desarrollando una nueva disciplina que, a su vez, ha bebido de otras.

Metodología del proceso de coaching.

El coaching es un proceso personalizado, adaptado a cada persona, ajustado a la realidad presente en que se desarrolle y a los objetivos que cada persona desee trabajar.

Por ello, el proceso de coaching puede variar en función no sólo del contexto en que deba desarrollarse (individual, de equipo, de organización), sino también a la escuela y orientación que se utilice.

Se comenzará buscando la toma de conciencia del coachee con respecto no solo a su situación personal, sino también a la propia situación que le ha llevado a la sesión, ya que esto ayudará a la persona a generar alternativas y, en función de estas, a crear su propio plan de acción.

Según las normas de la ICF (International Coaching Federation) En la primera sesión, el coach explica al coachee los marcos generales en los que se desarrollará el proceso de coaching, generando una alianza entre ellos y dando pie a un clima de confianza mutua, fundamental para el buen desarrollo de las sesiones.

A partir de ese momento, una sesión de coaching se desarrolla en las siguientes fases:

FASE 1. Descripción de la situación demandada (generación de contexto)

Aquí se indaga sobre el objetivo real a trabajar. Ya que es bastante común en la primera sesión variar sobre este, hasta estar completamente seguros de que es el objetivo que el propio coachee requiere. En esta fase se trata de conocer la situación en la que quisiera llegar a estar la persona, de alguna manera, el “hacia dónde quiere ir”.

FASE 2. Descripción de la situación actual.

En esta fase se conoce el punto de partida del coachee. Y una vez se tiene clara cómo sería la situación deseada por la persona, se busca información sobre las dificultades actuales que le han impedido llegar a ella, se extrae también la información sobre la situación actual, exponiendo los hechos, para ayudar a entender los motivos y expectativas, reflexionando sobre aquellas que pueden mejorarse o eliminarse completamente. Esta es la fase en la que conocer tanto las debilidades como las fortalezas del coachee, ayudará a pasar a la siguiente fase.

FASE 3. Mapa de acciones y recursos.

En esta fase se trata de generar aquellos recursos necesarios para lograr el objetivo marcado. De nuevo apoyándose en aquellas fortalezas propias del coachee y viendo la manera en que este puede generar recursos externos o utilizar aquellos propios que, por algún motivo, no haya usado hasta ese momento. Es el momento de saber qué necesita, y con qué cuenta hasta ese momento, para poder crear un plan de acción.

FASE 4. Plan de acción.

En esta fase el propio coachee diseña y pone en marcha el plan de acción que le llevará al logro de ese objetivo marcado en el comienzo de la sesión. Para ello, el coach se apoyará en el método SMART, que le ayudará a saber hasta qué punto ese plan de acción puede ser realizable, ya que este ha de ser Sencillo, Medible, Alcanzable, Retador (o Relevante) y Temporal (es decir, limitado en el tiempo).

FASE 5. Resultados.

Esta es la ultima de las fases del proceso de coaching, y trata, básicamente, de hacer un seguimiento sobre los pasos que está dando el coachee dentro de su propio plan de acción, para evaluar de esta manera los resultados y la satisfacción de este por el proceso.

Una vez el cliente consigue el objetivo, se cierra ese proceso. Pues una de las cosas más importantes del coaching consiste en que este está limitado en el tiempo, lo que no significa que el mismo coachee no pueda comenzar un proceso de coaching nuevo para un objetivo distinto.

Desde Develand trabajamos en la formación de coaches profesionales de alto valor, quienes, por medio de nuestros cursos y masters, adquieren no sólo una nueva profesión en auge, sino las herramientas para mejorar en su vida personal y profesional.

Si deseas implementar estas herramientas de Coaching en algún área de tu vida con apoyo de un profesional puedes visitar la página “Quiero un Coach” y ponerte en contacto con nuestros Coaches.

Asimismo, puedes adquirir estás herramientas para ti, formándote como Coach con nuestro curso especializado “Experto en Coaching” disponible en modalidad presencial y online.

¿Por qué deberías adoptar el coaching personal a tu vida?

Coaching: una herrramienta poderosa

Una vez sabemos que el proceso de coaching es una herramienta poderosa y efectiva a la hora de conseguir cualquier objetivo que nos propongamos, hay una serie de preguntas que puedes hacerte.

Tal vez te preguntes ¿hay algo en mi vida que desee y se me esté resistiendo? ¿Qué puedo mejorar en cada área de mi vida? y, más importante aún, ¿Me gustaría potenciar aquellas fortalezas que ya poseo?. Si la respuesta a nuestra última pregunta fue un sí rotundo, te invitamos a conocer más información sobre nuestro curso de Experto en Coaching

Si la respuesta a todas estas preguntas es un sí rotundo, lo siguiente que debes tener en cuenta es que en coaching ningún objetivo es menos importante que otro, desde el más sencillo al más complejo, pues solo hay una diferencia entre ambos, y esta es el tiempo que requerirás para lograr cada una de ellas

El coaching, por tanto, no solo te ayudará al logro de esos objetivos que se te estaban resistiendo, sino que te dará una perspectiva distinta sobre tu propia visión de los mismos, al mismo tiempo que adquirirás herramientas y enseñanzas que te ayudarán a mejorar todos los aspectos de tu vida.

Porque, como dijo Séneca, “No hay viento favorable para quien no sabe dónde va”.

3 reglas para alcanzar la libertad emocional

libertad emocional

Hay infinitas maneras de alcanzar la libertad emocional.

Habrás oído hablar de la meditación, el mindfulness, el deporte, etc. todos ellos recursos válidos para encontrar la tan ansiada libertad emocional. Aunque existen muchas maneras para lograrlo, en este post y junto a nuestro experto formador Juan Manuel Pérez, te hablaremos sobre 3 reglas para conseguirlo.

Diferencia entre emoción y sentimiento

Antes de saber cómo conseguir la libertad emocional, ¿sabes qué es una emoción? Algo que también oímos muy a menudo es la pregunta “¿Cómo puedo gestionar mis emociones?”.

Sin embargo, ¿quieres gestionar tus emociones o quieres aprender a gestionar tus sentimientos? Porque estos dos conceptos no significan lo mismo.

Una emoción es más profunda que un sentimiento, pero a su vez es de una duración mucho más corta. De hecho, se suele decir que las emociones duran aproximadamente 90 segundos. Cuando esa misma emoción perdura en el tiempo, generamos lo que conocemos como “sentimiento”.

Un ejemplo: Imagina que estás yendo de camino al trabajo y, al cruzar la calle, un coche está a punto de atropellarte. Instintivamente, por el susto, te echas hacia atrás. Esa emoción no durará más de 90 segundos contigo.

Luego, llegas a la oficina y cuando te preguntan cómo va tu mañana, relatas lo sucedido, generando un sentimiento de malestar y de enfado. Esto puede marcar el resto de acciones que lleves a cabo a lo largo de la jornada. Se te cae el café, repites constantemente que “Hoy no es tu día”, respondes con irritabilidad a tus compañeros, etc.

Lo que queremos enseñarte es cómo no llegar a ese punto, y cómo puedes evitar alimentar esa emoción para que no se convierta en sentimiento y se dispare tu piloto automático.

Por lo tanto, separaremos las emociones como una parte fisiológica e inconsciente y los sentimientos como la parte más cognitiva. Será esta última la que vamos a trabajar para que alcances la libertad emocional. El objetivo es trabajar sobre la parte consciente, aquella más fácil de acceder, a través de determinados mensajes, para que estos arraiguen en tu subconsciente, la parte más profunda de tu pensamiento, logrando así tu estado de bienestar deseado.

Las 3 claves para lograr la libertad emocional

A continuación, te explicamos 3 distinciones que te ayudarán a trabajar la reflexión y la toma de consciencia para que no se dispare en ti ese piloto automático y fortalezcas tu inteligencia emocional.

1. Interpretaciones vs hechos

La frase que añade Juan Manuel para explicar esta distinción es: “Lo que pasó no tiene nada que ver con lo que dices que pasó”. En otras palabras, debes preguntarte ¿Cuál es la verdad?

A través de la historia de tu vida, has aprendido a relatar, a interpretar eventos y describirlos en función a tus creencias, entorno social o lugar donde has vivido. Sin embargo, todos los eventos tienen diferentes puntos de vista. Por ejemplo, mientras que en países cómo México se celebra el “Día de la Muerte”, en España la muerte está vista como un suceso traumático.

Debes comprender que hay tantas verdades y tantos mundos como personas hay en el planeta. Aunque todos queremos que el nuestro sea el mundo válido, es importante comprender que tu verdad no es la verdad absoluta. También, que puedes ampliar tu mente para ver diferentes perspectivas que aporten a tu crecimiento, que permita sacar el lado bueno de cada cosa y ganar lecciones de cada experiencia de vida.

Puedes practicar este ejercicio recordando un evento del pasado, buscando en lo ocurrido otros puntos de vista. Rétate a ti mismo a buscar el lado positivo y el aprendizaje de ese momento de tu vida. Puedes apoyarte usando estas preguntas:

  • Con mi mentalidad actual ¿Cómo interpreto ese suceso?
  • ¿Qué aprendizaje no vi en ese momento, que sí veo ahora?
  • ¿Cómo puedo aplicar lo aprendido a mi vida actual?
libertad emocional

2. Soltar la razón

Cuando tienes tu mundo y tu verdad, desarrollas la razón. Ésta conforma tu identidad, quién eres. Si pierdes tu razón, crees que estas dejando tu propia identidad, aquello que te define.

En cambio, Juan Manuel define la razón como “destructora de relaciones”. Muchas familias, parejas, amistades se han separado por este motivo, por centrarnos en nuestra razón y no tomar conciencia de que se trata de nuestra propia interpretación de los hechos. “Porque a nosotros nos guste el color rojo, esto no significa que sea el color más bonito.” añade al final el formador.

Para ello, debes primero tomar consciencia de que tienes tu propia razón, al igual que el resto de personas, y entender esa interpretación que le estas dando.

A partir de ahí, desarrollas la pasión por aprender a admirar a las personas que tengas enfrente, admirando su grandeza, por lo que comenzarás a soltar la razón.

Cada persona es una estrella en sí misma. Como explica Juan Manuel, lo bonito reside en entender los colores y las formas en las estrellas de las otras personas.

Me pregunto si alguna vez te ha pasado, que en tu empeño por ver las cosas solo desde tu posición, no has sido capaz de mirarlas desde otra perspectiva, perdiéndote con ello la posibilidad de enriquecer tu punto de vista.

Un ejemplo de esto lo tenemos observando el número 6, pues dependerá del lugar desde el que te sitúes para mirarlo, este podrá convertirse en un 9 o seguir siendo un 6. Desde cada uno de esos lugares, defenderías con fuerza una realidad que solo tiene que ver con lo que tu estás viendo en ese momento, no con la realidad total y, por esto mismo, al cambiar de posición defenderías, con la misma intensidad, la idea contraria.

Esto nos lleva a entender que la realidad es muy subjetiva y depende, sobre todo, de la interpretación que le estemos dando cada uno de nosotros. Intentar situarnos siempre en la posición contraria nos ayuda, en gran medida, a no ver nuestra razón como la única y valida y a entender “el maravilloso color de la estrella del otro”.

3. Víctima vs responsable

Desde la lingüística interpretas la palabra responsabilidad como una carga, como un “tener que”, cuando en realidad, esta no supone carga alguna, solo es la manera de responder a tu mente frente a un evento.

Cuando relatas los eventos, disociándote de ellos, desde fuera, con una actitud de “la culpa es de…” es cuando tomas un papel de víctima. Este surge desde la razón y desde “lo que yo digo es” donde es mucho más fácil que se dispare tu piloto automático.

Por otro lado, si relatas los acontecimientos asociados a ellos, la responsabilidad es tuya, entras en modo responsable, por lo que estarás más cerca de obtener la libertad emocional y ser dueño de tus propios sentimientos. Si eres responsables de tus actos, tendrás más posibilidades de actuar sobre ellos.

Un ejemplo sencillo de esta situación sería la de sentirte víctima al recibir una multa de tráfico por exceso de velocidad. Si te disocias del evento que la ha generado, lo más natural es que la justifiques diciendo que la velocidad a la que te obligan a ir es absurda, y que es imposible adaptarse a ella, por lo que acabas sintiéndote víctima de una injusticia.

Sin embargo, cuando la relatas asociándote a lo que ha sucedido, puedes darte cuenta de que, con

independencia de la velocidad a la que podrías haber circulado, las normas dicen que esta debe ser otra, y que ha sido un acto de “responsabilidad” tuya el ir a más de esa velocidad. Aquí tomas conciencia de que eres tú quien puede cambiar esto, algo que jamás pensarías desde el papel de víctima.

A partir de este momento, haciéndote responsable y no viéndote como la víctima de tus acciones, comenzarás a cambiar tus sentimientos y emociones, impidiendo que tu piloto automático salte, lo que te ayudará a ganar libertad emocional.

Como ves, estas tres sencillas claves, tan fáciles de entender y poner en práctica, son fundamentales para alcanzar la libertad emocional, aquella que te llevará a vivir tu vida de manera más plena y consciente.

¡Ahora es tu turno de tomar acción!

Si estás interesado en el tema, te invitamos a que disfrutes la charla entre Juan Manuel Pérez y Anne Igartiburu que te dejamos a continuación:

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